Había demorado en forma inconsciente (tal vez en los dos sentidos de la palabra) la entrega de nuestro auto a una compraventa.
Pero los plazos empiezan a apremian y tenía que apurarme.
Aun hoy me parecía que quizás era mejor hacerlo mañana o dejarlo incluso para la próxima semana. No quiero alargarme en este punto. Fui y lo dejé.
El lugar queda por Libertador más allá de la catedral de San Isidro. Allá entre las añosas casas y arboledas aún verdes quedo nuestro fiel compañero de estos dos años.
Me vine desde allí en un auto que me dejó en
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