(para Ximena)
Hace frío en Valdivia, llueve como llueve en el sur de Chile. Con esa intensidad tan propia de su gente, con humor de cielos cambiantes, con días oscuros que regalan intervalos de luz y arco iris.
Llevo años sin venir a esta ciudad de ríos y tragedias. Más que años siglos.
Nuestra tía pianista me ha invitado a una once en su casa y me regocijo con anticipación del festín de cariño y calor. Voy recorriendo calles en un taxi amarillo y la lluvia sigue cayendo con ganas de mojar hasta aterrizar cerca del hospital con el alma
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