Claro, estamos en diciembre. Claro, presenté finalmente el libro, está ahí impreso, bonito, querible.
He tenido las reuniones de cierre de año, las de planificación del nuevo año, tengo que revisar los presupuestos de la mudanza y algunos músculos me están pasando la cuenta.
Probablemente me tiene mal no estar escribiendo en mi cuaderno. Pero estoy felíz.
No puedo explicar lo que es que mi hijo menor haya llevado (de motu propio) el libro al colegio y lo haya mostrado a profesoras, madres de compañeros, etc. "Ese de la foto es mi papá, escribió este libro de cuentos".
Y estoy emburbujado, "enivré" (dirían en Francia), que no es borracho pero "alegre", por los comentarios que me llegan de quienes lo han leído. De gente preguntando cuándo y dónde lo podrán comprar... ¿me tendré que ocupar de eso también?
Tengo que mandárselo a alguna gente que quiero. Correo para Paris, para Brighton y Londres, Nueva York. Israel. Libros para llevar a Santiago.
Y descubrí en Palermo una librería que me mato. De nuevo gracias a Laura, que presentó su Diciembre-Diciembre que mi esposa ya agarró y parece no querer prestar. La Boutique del Libro. Allá iré a escribir mañana; con un café cortado (50/50). Viva.



Felicitaciones !!!!