Llevo horas despierto y recién son las ocho.
Hoy nos llenamos de buenos aires desde temprano. La capital amaneció lloviendo, con truenos, relámpagos y mucho, mucho viento.
Como es un momento de cambios en Argentina, me imagino que podría ser una metáfora de la renovación, del borrón y cuenta nueva.Pero no es de eso que quiero hablar. Desvelado, amanecí temprano por mi café de la esquina – Carita Morena- que es protagonista o “co-autor” de algunos de los cuentos publicados en el libro. Me pedí mi cortado habitual (ya le dicen “café pavel”), me leí Clarín, y me puse a mirar por la ventada que mira la esquina. Llovía intensamente sin ser un diluvio, y Juan –el dueño del lugar- se me vino a sentar a la mesa, a contarme que el libro que le regalé ya lo leyó su mujer, su cuñada y ahora lo está leyendo el hijo. Me llenó de comentarios positivos, no desde el lector especialista, sino desde el que me interesa más, el lector como yo.
Le dije, no sé si están bien escritos o no, pero si a ellos y a otros lectores les generan el gusto de leerlos, lo disfrutan y se emocionan, ya me siento satisfecho del trabajo realizado.
Igual no lo duden, mi ego disfruta el comentario. Pero no se equivoquen; tal como lo dije en la presentación bonaerense: ““Para que el alma vuelva al cuerpo, cuentos de café”, es mi primer libro y es como una terapia escrita, aunque no hable de mi y aunque hable de mí. Y no sé si a los lectores les producirá el mismo efecto, pero para mi ha sido sanador. Editar el libro es dar el paso más relevante para un autor. Es deshacerse de la obra para que ahora sea propiedad de todo el que la lea. Lo escrito se transforma en un niño adulto, que ya no depende del padre o de la madre, sino debe desenvolverse en las manos de otros”. Por eso me importa saber cómo lo ven quienes lo han tenido en las manos. Igualmente, sé (y también lo dije en la presentación) que “ todos los autores tenemos que tener algo de qué arrepentirnos, una opera prima, un error de juventud, aunque en este caso ya sea más cerca de la tercera edad”.Amaneció lloviendo y en un rato aparecerá el sol. Es como si el clima se rigiera por lo que siento en un día como hoy.
Feliz semana a todos.




Pregunta
Pavel,
¿Desde cuándo te sientes "autor"? ¿Desde antes de publicar el libro y/o el blog? ¿Cómo defines el concepto "autor"? ¿Crees que es lo mismo que "escritor"?
Yo creo haber venido al mundo a escribir... me cuesta desentrañar los motivos del "Caballero de arriba"... pero lo puedo sentir. Sin embargo, te confieso que me aterroriza ponerme el título... Siento que me falta algo, pero no sé qué... ¿será publicar? Hace unos días otra persona de bligoo leyó uno de mis cuentos en una conferencia que dio y me dijo que fue muy bien recibido. Los comentarios y mails que recibo a partir de mi blog suelen paralizarme... no sé qué hacer...
En fin, te admiro por cruzar el umbral...
M.