Hoy me dejó unas letras uno de mis maestros, una de esas personas que me dejaron una huella. Pero no quiero que se agrande demasiado cuando lea estas líneas, por lo que relativicemos...
Hace unos años ¿10? ¿15? incursioné en la edición, colaborando con Guillermo (en ese entonces Esteban) en la realización de uno de sus libros. Creo que fue la manzana de oro.
Con él también gocé desde las tribunas la vuelta de la U después de 25 años, también unos vinos, también unas ideas, también un trabajo, también un cariño, un merkén.
Desde sus rulos ensortijados parece salir humo de salamandra sureña, desde sus ojos, el misterio de los días lluviosos.
Yo recuerdo un poema que leí, sobre una mujer que conocí en aquellos "annus horribilis" que vivimos, y ese poema inspiró uno de mis cuentos más cortos, pero más profundos para mí.
En homenaje al maestro, lo recupero desde la memoria y lo publico por primera vez aqui.
Gracias Guille



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