Cuando salgo a correr, una parte de mis pensamientos quedan en suspenso. Los asuntos urgentes, las decisiones más importantes, y hasta las cuestiones del corazón quedan desactivados. Después de unos minutos, cuando "cambié el aire", comienzo a pensar en cosas sin ningún orden ni relación. Sólo aparecen ideas. Ojo, no sea leído esto con mayúsculas IDEAS. No, va más por el lado de la asociación de ideas (sin grandes pretensiones y con minúscula). De hecho el 99% de las cosas que pienso, se destruye en la misma corrida. Me refiero simplemente al mecanismo; al cuándo; al cómo y al dónde. No entiendo muy bien por qué, pero cuando corro, algo para.
Según el psicoanalista Inglés Winnicott, "lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivirse es, más que ninguna otra cosa, la apercepción creadora"
Según el psicoanalista Inglés Winnicott, "lo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivirse es, más que ninguna otra cosa, la apercepción creadora"
La creatividad es una de las grandes estrellas actuales de las escuelas de negocios. Las corporaciones invierten mucho dinero en enviar a sus gerentes a programas donde aprenden a tener mejores ideas. En un artículo de MATERIABIZ, Francisco Ingouville sostiene que las ideas más creativas nacen en un ambiente donde los participantes no se sienten juzgados ni inhibidos por sus colegas. En este marco, es sencillo proponer sin miedos las ideas más descabelladas, explorando vías distintas a las tradicionales.
El filósofo escocés David Hume creía que el buen humor es una de las grandes virtudes del ser humano. Esta premisa también puede servir para complementar el brainstorming.
Según Winnicott, "frente a la apercepción creadora, existe una relación con la realidad exterior que es realidad de acatamiento; se reconoce el mundo y sus detalles pero sólo como algo que es preciso encajar o que exige adaptación. El acatamiento implica un sentimiento de inutilidad en el individuo, y se vincula con la idea de que nada importa y que la vida no es digna de ser vivida… cómo atrapados en la creatividad de algún otro"
Entonces, ¿sirve de algo trabajar la cuestión de la creatividad, cuando estamos frente a organizaciones en donde ésta pasa exclusivamente por algún otro?
Una organización, cuyo jefe que todo lo puede, que da instrucciones sin pedir opinión, al que todos temen, ¿puede soportar un equipo creativo?
Los más optimistas podrán buscar un resquicio en palabras de Winnicott: "quizás sea un error pensar en la creatividad como algo que puede ser destruido por completo"
Retomando entonces el cómo, el brainstorming no es la única técnica para la creatividad. ¿A quién no se le ocurrió una idea en la ducha?, ¿o mientras manejaba?, ¿o mientras corría? Un artículo de Columbia Business School señala que, en realidad, el flash es la culminación de un proceso de meses (o años) de duro trabajo. Henry Ford experimentó un flash que lo llevó a inventar la cadena de montaje mientras observaba cómo unos carniceros descuartizaban una res en el matadero. Pero la idea no surgió ex nihilo. Ford llevaba meses investigando la forma de mejorar la eficiencia de su fábrica. Por lo tanto, advierte la investigación de Columbia, es posible implementar una serie de técnicas para fomentar la creatividad. Hablar con mucha gente, leer cientos de libros, pasar largas horas en el laboratorio. Mientras más conocimiento se acumule, mayor será la probabilidad de generar interconexiones de ideas. Un ambiente relajado y desestructurado ayudará para el resto.
El griego Arquímides quedó en la historia por su inmortal "¡Eureka!". Este antiguo sabio había dedicado largas semanas en reflexionar sobre la manera de calcular el volumen de una corona de oro. Durante el baño, descubrió que podría alcanzar la solución sumergiéndola en el agua y calculando su volumen a través de la cantidad de líquido desplazado.
Se trata de acumular conocimiento y llevarlo a un ambiente libre, relajado, desestructurado y placentero. Corriendo, cocinando o bañándose… lo mismo da.
Parte de la innovación de quienes se ocupan de enseñar y transmitir habilidades directivas pasa por probar con nuevos métodos. Trabajar lo mismo que hicieron los clásicos, pero con herramientas distintas. No pasará mucho tiempo para que la materia creatividad e innovación se imparta en los bosques de Palermo, bajo la dirección de un entrenador personal, que iniciará su curso con la premisa:
¡Ahora todos a correr, ahora todos a CREAR!
El filósofo escocés David Hume creía que el buen humor es una de las grandes virtudes del ser humano. Esta premisa también puede servir para complementar el brainstorming.
Según Winnicott, "frente a la apercepción creadora, existe una relación con la realidad exterior que es realidad de acatamiento; se reconoce el mundo y sus detalles pero sólo como algo que es preciso encajar o que exige adaptación. El acatamiento implica un sentimiento de inutilidad en el individuo, y se vincula con la idea de que nada importa y que la vida no es digna de ser vivida… cómo atrapados en la creatividad de algún otro"
Entonces, ¿sirve de algo trabajar la cuestión de la creatividad, cuando estamos frente a organizaciones en donde ésta pasa exclusivamente por algún otro?
Una organización, cuyo jefe que todo lo puede, que da instrucciones sin pedir opinión, al que todos temen, ¿puede soportar un equipo creativo?
Los más optimistas podrán buscar un resquicio en palabras de Winnicott: "quizás sea un error pensar en la creatividad como algo que puede ser destruido por completo"
Retomando entonces el cómo, el brainstorming no es la única técnica para la creatividad. ¿A quién no se le ocurrió una idea en la ducha?, ¿o mientras manejaba?, ¿o mientras corría? Un artículo de Columbia Business School señala que, en realidad, el flash es la culminación de un proceso de meses (o años) de duro trabajo. Henry Ford experimentó un flash que lo llevó a inventar la cadena de montaje mientras observaba cómo unos carniceros descuartizaban una res en el matadero. Pero la idea no surgió ex nihilo. Ford llevaba meses investigando la forma de mejorar la eficiencia de su fábrica. Por lo tanto, advierte la investigación de Columbia, es posible implementar una serie de técnicas para fomentar la creatividad. Hablar con mucha gente, leer cientos de libros, pasar largas horas en el laboratorio. Mientras más conocimiento se acumule, mayor será la probabilidad de generar interconexiones de ideas. Un ambiente relajado y desestructurado ayudará para el resto.
El griego Arquímides quedó en la historia por su inmortal "¡Eureka!". Este antiguo sabio había dedicado largas semanas en reflexionar sobre la manera de calcular el volumen de una corona de oro. Durante el baño, descubrió que podría alcanzar la solución sumergiéndola en el agua y calculando su volumen a través de la cantidad de líquido desplazado.
Se trata de acumular conocimiento y llevarlo a un ambiente libre, relajado, desestructurado y placentero. Corriendo, cocinando o bañándose… lo mismo da.
Parte de la innovación de quienes se ocupan de enseñar y transmitir habilidades directivas pasa por probar con nuevos métodos. Trabajar lo mismo que hicieron los clásicos, pero con herramientas distintas. No pasará mucho tiempo para que la materia creatividad e innovación se imparta en los bosques de Palermo, bajo la dirección de un entrenador personal, que iniciará su curso con la premisa:
¡Ahora todos a correr, ahora todos a CREAR!



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