Acabo de pasar, como muchos, el mes de agosto.
Sin embargo, no puedo dejar de pensar en la sensación de extrema fragilidad que siento. A los chilenos, la tragedia de las chicas en su viaje de estudios no nos puede dejar indiferentes. En lo personal, he conocido con cierto grado de cercanía a al menos dos de los padres que perdieron a sus hijas. Siento un vacío tremendo, un dolor profundo que va más allá de lo físico.
Las frases escuchadas estos días revolotean por mi cabeza y surgen a cada rato, como nos debe suceder a muchos. Tengo una hija que cumplirá 15 años en pocos días…
Solo puedo desear desde aquí, a todos los padres, y en particular a Luís José y Gonzalo, que puedan encontrar consuelo. Silencio y paz.
Este viernes por la noche, falleció en Buenos Aires, mi tío Pedro. Otra muerte como todas, incomprensible. Un ejemplo de lucha, también en sus últimos días. Otro desconsuelo que me empuja por el espiral de la fragilidad, de hilos que parecen movidos por la búsqueda del dolor.
Y aquí estamos, haciendo un nuevo día. Con la dificultad de enfocarme, con la presión en el pecho, con la otra cara de la vida que quisiera tal vez que sólo viéramos todo en oscuro.
Más allá de la fe, más allá de las creencias, todo parece buscar mostrarme que esa fragilidad debe ser la manera de darme cuenta lo importantes que son los minutos, los momentos en los que podemos regalarnos amor, en los que podemos decir presentes en cuerpo y alma, como nos los enseñan los budistas. Totalmente presentes, para dar, para regalar sin esperar, para entregarnos, para sentirnos.
El sol volverá a salir como todos los días, seguirán los llamados, las reuniones, el trabajo y el estrés. Seguirá la presión, continuarán los resultados. Ojala no olvide que hay también una vida allá afuera, que hay sueños por realizar, que hay gente a la que quiero y quiero ver.
Silencio. Paz. Acción.


Silencio y paz. Es un ...
Silencio y paz. Es un remezón y un llamado a querer y demostrar el amor y admiración que sentimos por los que nos rodean. Ese milagro que es la vida tenemos que celebrarlo a diario, con muchos abrazos, besos, mucha piel. también me tocó muy hondo el drama de las 9 niñitas y sus familias. Me cambió la opinión que tenía con el colegio por la forma en que ha abordado el tema, con mucho apoyo a las familias y sobre todo con la fé