Me da la impresión, y tengo claro que esto se ha dicho mucho, que el triunfo de Obama ha generado en el mundo una ola de lo que llamaré “una nueva esperanza”. Como pocas veces me ha tocado vivir, las elecciones americanas involucraron mucho más que el voto de millones de americanos. El mundo entero habla hoy de este triunfo como algo que nos llama a todos, nos compromete a todos de alguna manera. Obama no llegó sólo a la mente. Nos ha hecho vibrar el corazón.
Change we need, no es sólo algo que debe limitarse a los Estados Unidos. Eso creo yo.
En Chile también necesitamos un cambio. Pero no necesariamente el que parece abierto a las posibilidades o las probabilidades.
No me parece que en Chile veamos hoy que el cambio propuesto abre reales y profundas nuevas esperanzas, más bien se limitaría (o esa es mi visión) a un cambio o mejora dentro de lo mismo.
No veo en nuestro horizonte un cambio generacional, ni uno que encarne una forma real de hacer las cosas diferentes con un proyecto de país diferente. No veo un cambio propuesto hacia gente que mire el país con una mirada nueva, que abra oportunidades hacia un país con propuesta propia. O tal vez, si existe, es aún marginal.
Los políticos que parecen propuestos a nuestro voto pertenecen a una generación que no llena de esperanza y entusiasmo a los jóvenes, un grupo que no nos habla de nuevas energías, de nuevas formas de hacer las cosas, un nuevo trato en la economía y las relaciones laborales, que no nos habla de paz y nuevos desafíos.
Para mi, como nunca antes, la frase, ¿qué hay de nuevo, viejo? Se ajusta perfectamente a lo que vivimos. Los “viejos” no nos están proponiendo nada nuevo. Sólo formas distintas de administración de lo mismo.
Tengo en mi retina la imagen de una linda flor con un texto que decía “así me gusta Chile”, y eran otros tiempos y otras miradas. Tengo la esperanza de nuevos liderazgos. Y liderar no es administrar. No es sólo administrar.
Para mi Chile necesita un norte, un sueño, una esperanza. Necesitamos abrir más oportunidades reales para todos, necesitamos un planteo claro respecto de cómo nos proyectamos en términos de nuestro rol frente al calentamiento global, frente a la destrucción indiscriminada de nuestros patrimonios, ya sean históricos, en recursos naturales o humanos.
Chile necesita alinearse tras un desafío como es el de sobresalir entre otros países, ya no sólo como una de las economías más abiertas del mundo, sino también desde nuestra mirada y acción en torno a temas nuevos.
Esa mirada aún no la veo expresada.
¿Pero, quién dijo que todo está perdido?



Pavel, creo que
Nadie debe pensar que todo está perdido...la verdad es que las elecciones de EU, las he mirado con bastante incredulidad. De partida la manera de votar no me parece buena y después de lo sucedido el 2004, no confiaba mucho en que se darían así las cosas. Lo único que espero es que por ser el presidente del país más rico del mundo, sepa que todo lo que a ellos les sucede, de una u otra manera nos afecta a todos, para bien o para mal. En cuanto al gobierno y el cambio en Chile...yo no vivo allá, pero intento mantenerme al día con las noticias. Creo, mi humilde opinión, que al estar primero acostumbrados a vivir en una dictadura, en donde nadie podía hacer o decir nada y luego los gobiernos que vinieron fueron un camino a la transición...ya en el tercer gobierno de la Concertación comenzamos a ver que Chile no estaba libre de lo que la globalización trae...corrupción, quizás siempre hubo, pero ahora tál vez se saben mucho más las cosas, los malos manejos en cargos que deberían ser ocupados por personas idóneas, pero los favores políticos hay que pagarlos y una serie de etc...que llevan a que la gente se decepcione y sienta que lo que esperaba... la flor, que decía Así me gusta Chile, no era tal. Quizás al vivir en un país vecino pero en donde suelen ocurrir tantas cosas de malos manejos, de que se roban millones, protestan por todo, el partido que gobierna tiene como presidente al esposo de la presidenta, son dueños de casi una provincia entera, de bancos y otros etc...uno va colocándose como un barniz por encima, para que las cosas no nos afecten por demás, aunque yo no dejo de sorprenderme. Quizás los sueños que yo tuve en los ochenta, no son los de los chicos de ahora. Yo quisiera muchas cosas cambiar en mi país, pero voy de vez en cuando y lamentablemente no puedo votar afuera. Y donde vivo tampoco me permiten votar a presidencia...Imagínate, me cortan mis derechos en ambos lados. Yo veo un cambio generacional en la política chilena, a pesar de que siguen casi las mismas caras que dejé de ver hace poco más de 10 años...pero creo que como pueblo, nos falta más alegría, más garra, más sol...quizás por eso los brasileros no se hacen problema por nada, si sube o baja el dólar, si cae o no la bolsa...qué se yo, quiero tener utopías, de hecho las tengo, aún leo a Benedetti, Galeano y Leo Boff... algo es algo. Guauu...tremendo discurso que me mandé...saludos. Ah, tu nombre me recordó a un deportista, pero no logro aún ubicarlo en mi memoria.
~ un cronopio es una flor, dos son un jardín ~
Malú