Me levanté pensando en que venir a trabajar un sábado no es el mejor panorama que existe cuando m siento físicamente cansado y siento necesitar varias horas de sueño.
Es sábado y está nublado, por la noche llovió y no hay olor a campo en esta ciudad. Mientras viajo en el auto me pongo a pensar en las conversaciones de ayer y en Marcos Enriquez-Ominami.
La política en este país ha dado vuelcos insospechados. Flores ministro de Allende apoya a Piñera, la Concertación que parecía carente de candidatos ahora tiene por todos lados y se cruzan los apoyos de un lado a otro. La Alianza se convirtió en otro conglomerado, pero no parece que el cambio prometido esté realmente ahí.
Hace más de un año, mencioné a mis cercanos que el mejor candidato que podía generar la Concertación era Frei. En lo personal, pese a un fin de gobierno marcado por la crisis asiática, pienso que durante su gobierno se establecieron varias de las modificaciones más sustanciales y se plantaron las principales semillas de cambio en áreas como la justicia, las concesiones, las privatizaciones, etc. Pese a que muchas de estas cosas se materializaron durante el gobierno de Lagos, creo que Frei fue el presidente que más plantó y que tuvo una mirada y un accionar de largo plazo… y eso es lo que creo que nos hace falta.
Aún así, Frei representa un pasado. Al igual que Piñera y los demás candidatos. A excepción de Marcos Enriquez-Ominami (ME-O). ¿o no?. Pese que en varios lugares comparan la figura de Marcos con la de Obama, creo más bien que como persona representa una nueva generación pero surgida desde las raíces de la política pre-dictadura.
Una mirada rápida a su proyecto, muestra que hay una mirada relevante respecto de ciertos cambios que este país necesita. Quiero decir que de verdad se siente que hay un proyecto distinto. Distinto a todos los demás. Necesito leer e informarme más como para entrar en el detalle.
Mis problemas con esta candidatura, que por cierto creo necesaria y positiva para el país y para la Concertación, están más bien en lo que percibo como una cierta farandulización de la política que quizás tiene sus raíces en la historia “francesa” de ME-O. Un candidato acompañado de una bella figura televisiva (respecto de la cual no tengo rollos), y de varios personajes que hablan más de la tele o los medios, que del país que no miran las cámaras. Lo mío puede ser Light como análisis, pero no veo a los científicos, no veo empresarios de relevancia, no veo a los ingenieros o a los arquitectos, etc. La ventaja de todo esto es que la gente que veo con él no parece estar contaminada por la política tradicional ni el poder. Es gente que no parece buscar defender sus parcelas adquiridas.
Por el otro lado, en la “nueva” Alianza, todavía no logro ver dónde está el cambio más allá de las caras que asumirían las riendas del país. ¿Cuál es la mirada de país que nos van a ofrecer? ¿Cuál es el proyecto de largo plazo? Cuando lo busco no lo encuentro y lo que es peor, me preocupa que Chile se transforme en un país donde todos los poderes están concentrados en las mismas manos. Me parece que por ahora, el discurso ha sido el “hacer bien lo que los otros hacen mal o más o menos”, más que “hacer algo distinto”. Aún más, en la Alianza, han perdido la cara de optimismo que les aseguraba una carrera ganada. Y hasta aquellos que eran seguros ministros, parecen ahora buscar refugio en algún cargo de elección popular.
Tengo la sensación, por las conversaciones que escucho, que los meses que nos distancian de las elecciones nos van a regalar grandes sorpresas en los meses que vienen. Y eso le hace bien a este país. Una buena lluvia limpia el aire. Aunque es el viento que la precede, haciendo enredos con el pelo, chansconeándonos, levantando polvo y haciendo caer las hojas, el que es verdaderamente responsable de ese nuevo aire.



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