La semana pasada tuve que viajar al sur de Chile, a donde se estaba promoviendo por parte del Gobierno, las becas de inglés para profesionales del turismo.
Chile es un país que ha definido ciertas áreas estratégicas de desarrollo, entre las cuales está el turismo –particularmente el de intereses especiales- y eso requiere un esfuerzo muy importante por, entre otras cosas, capacitar al personal en temas de servicios y en idiomas como el inglés.
Venía de vuelta hacia Santiago en un vuelo regular de Lan Chile, que debido al temporal que se dejó caer a partir del viernes fue bastante accidentado. De Valdivia salimos con retraso a Osorno, allí nos tocó esperar horas en el aeropuerto por las cambiantes condiciones del tiempo que impedían un despegue seguro y cuando por fin llegábamos a Santiago con unas 4 horas de retraso el vuelo fue desviado a Concepción por un viento muy intenso que hacia peligroso el aterrizaje. Finalmente llegamos a Santiago unas 7 horas después del horario normal. Créanme o no, todo eso lo entiendo perfecto.
Lo que no entiendo son dos cosas fundamentales a estas alturas del desarrollo de nuestro país y de nuestra muy elogiada línea aérea.
Como ya es habitual, o debiera serlo, en el vuelo venían profesionales y turistas extranjeros, varios australianos, algunos norteamericanos y otros latinos. Lo sorprendente es que rara vez, los anuncios efectuados por la línea se hicieran en inglés además de castellano, por lo que nuestras “visitas” poco entendían de lo que estaba ocurriendo. Todo esto pese a las banderitas de colores que cuelgan de las solapas de los tripulantes, y que los describen como bilingües.
Esta situación se fue haciendo cada vez más complicada en la medida que se alargaban los retrasos y que las explicaciones dadas a los pasajeros, ya en castellano, eran bastante complicadas de entender y por ende traducir. Como en todas las situaciones de “crisis”, las tensiones y el nerviosismo fueron creciendo y la llegada a Concepción pareció la “guinda de la torta”.
Allí no solamente no hubo mensajes en inglés, pese a ser uno de los aeropuertos más importantes del país, sino el manejo del personal de tierra fue increíble.
A pedido de los pasajeros más exaltados, nos cambiaron de avión y de tripulación (los pasajeros estimaban que gran parte del problema era la impericia del piloto), los anuncios fueron escuetos e incompletos…
Como es la segunda vez que me toca vivir una situación similar, me pregunto si el personal de la compañía es entrenado y preparado en torno a protocolos ante este tipo de situaciones. Si es así, no se ha demostrado en mi experiencia.
Por otro lado, si no entendemos todos que este país no es sólo de hispano parlantes, nunca vamos a ser lo suficientemente atractivos como para producir que la ambición de transformarnos en potencia turística sea algún día realidad.
Do you "catch" me?



Comentarios recientes
hace 3 semanas
hace 3 meses
hace 5 meses