(para Ximena)
Hace frío en Valdivia, llueve como llueve en el sur de Chile. Con esa intensidad tan propia de su gente, con humor de cielos cambiantes, con días oscuros que regalan intervalos de luz y arco iris.
Llevo años sin venir a esta ciudad de ríos y tragedias. Más que años siglos.
Nuestra tía pianista me ha invitado a una once en su casa y me regocijo con anticipación del festín de cariño y calor. Voy recorriendo calles en un taxi amarillo y la lluvia sigue cayendo con ganas de mojar hasta aterrizar cerca del hospital con el alma llena de vida.
Llueve y me mojo al bajar mientras recuerdo sones antiguos y “Llueve, llueve y el Calle-Calle habla y habla en silencio llevándose a los muertos hacia el mar...a navegar. Llueve, llueve y mi cigarrillo solo se ha consumido sin poderlo fumar...”
Hay un aroma inconfundible a leña en los hogares, y la puerta se abre en un abrazo y es el inicio del repaso de las noticias familiares. Adentro sólo llueven cariños y recuerdos que se arremolinan como tornados de otras latitudes. Las ropas y paraguas se secan junto al fuego, mientras el agua hierve en la cocina.
Ella me espera con un regalo que me entrega poco antes de salir físicamente del lugar. Vamos a otra habitación al final del jardín donde juegan perros mojados y juguetones. Es la pieza del piano. Es la pieza donde juega también la nieta. La chimenea está apagada y hace frío de sur.
Allí no hay asientos, sólo el taburete del piano y ella lo ocupa, descubre las teclas y mientras hablamos sus dedos danzarines vuelan suavemente sobre las notas. Chopin con un vals es mi regalo. El espacio se va llenando de calor.
Me voy mientras llueve por fuera y el calor de los leños parece invadir mi cuerpo entero. Llevo el regalo más grandioso que pude recibir y mi mochila está llena de notas, imágenes y paz. Cierro los ojos y los dedos suaves siguen bailando sobre el piano, y el auto se aleja pisando charcos de agua que lavan penas y dolores.




Simplemente MARAVILLOZO. Me fascina cómo ...
Simplemente MARAVILLOZO. Me fascina cómo describes en forma poética un encuentro que tiene mucho de poesía. La lluvia, el paisaje, los sentimientos todo se abraza al calor de la chimenea y los dedos de la tía Ximena, que con su dulzura y talento, arrancan del piano melodías que llenan el alma de calor y amor...
y el otro libro cuando??