El reciente terremoto que sufrimos en Chile, no produjo sólo el movimiento de tierras que podía ser el esperable. Produjo además a lo menos dos otros movimientos relevantes, sin contar el movimiento de mareas que tanto daño dejó en el sur del país.
Hay, como señalé, al menos dos otros movimientos de cuya profundidad tenemos que hacernos cargo también.
El primero es un terremoto político, en el sentido de la organización de la polis. Nuestro país se ha jactado de su desarrollo y los eventos recientes han desnudado el grado de desorganización y falta de preparación ante este tipo de
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